Una vez expulsado el anacrónico tirano Juan de Rosas en 1852, la Argentina empezó a salir del atraso, a recuperar el tiempo perdido, a tener proyectos.
La industria del vino estaba estancada, como todo lo demás. En 1853, Sarmiento logró que el gobierno mendocino fundara la Quinta Normal, un predio destinado a la enseñanza de la técnica agrícola. Durante su exilio, había ayudado a crear en Chile un establecimiento de ese tipo, de modo que, cuando pidió colaboración, el gobierno chileno tuvo en cuenta
“que el señor Sarmiento ha contribuido poderosamente a la formación de la Quinta Normal de Santiago”, y resolvió “entregarle todas las plantas que pida y desee remitir a Mendoza”.
Sarmiento también sugirió designar, como director de la Quinta de Mendoza, al agrónomo francés Michel-Aimé Pouget, al que había conocido en Chile. Así que ese año llegaron el experto francés y las diversas plantas y semillas prometidas, incluyendo variedades vitícolas francesas que Chile venía cultivando desde 1840. Una de ellas era la Malbec.
Con el trabajo de Pouget, y después con apoyo de Sarmiento como gobernante, las uvas francesas se desarrollaron muy bien, y progresó la industria del vino. El Malbec, en particular, se extendió hasta llegar a ser la variedad nacional más importante, por la que son reconocidos en el mundo los vinos argentinos.
El proyecto de ley de creación de la Quinta, con la que empezó todo esto, había sido presentado en la legislatura mendocina el 17 de abril de 1853. Por eso, en 2011, Wines of Argentina, la entidad que difunde la marca nacional en el mundo, eligió esa fecha para establecer el Día Mundial del Malbec (Malbec World Day), que se celebra con eventos en diversos países.
La educación tiene ese efecto multiplicador. Una semilla puesta por Sarmiento en 1853 nos conduce a la cepa insignia de la Argentina, el vino que hace famoso al país en el mundo. Conviene tomar en serio a la educación. Y al Malbec también conviene tomarlo. En serio.
El proyecto de ley de creación de la Quinta, con la que empezó todo esto, había sido presentado en la legislatura mendocina el 17 de abril de 1853. Por eso, en 2011, Wines of Argentina, la entidad que difunde la marca nacional en el mundo, eligió esa fecha para establecer el Día Mundial del Malbec (Malbec World Day), que se celebra con eventos en diversos países.
La educación tiene ese efecto multiplicador. Una semilla puesta por Sarmiento en 1853 nos conduce a la cepa insignia de la Argentina, el vino que hace famoso al país en el mundo. Conviene tomar en serio a la educación. Y al Malbec también conviene tomarlo. En serio.