Un día equis del primer cuatrimestre de
2026 se me ocurrió la injustificable idea de escribir unos breves comentarios
sobre libros que voy terminando de leer. Desde luego, los libros que leí (y los
que voy a leer) surgen de una selección tan arbitraria como es, en cada
momento, mi interés o mi curiosidad o mis ganas, por lo cual publicar aquí esos
comentarios es otra decisión injustificable. Si hubiera empezado estas notas
cuando era joven, quizá podría haber logrado algo más completo, más ordenado,
más serio; pero ahora ya está, no hay retorno, la vida no da revancha.
Está claro que escribo como lector común,
muy común y corriente, sin la más mínima pretensión de hacer algo parecido a la
crítica literaria, porque eso no es lo mío, me falta la refinada cultura de los
críticos. Es más, mis comentarios difícilmente puedan ser útiles para alguien,
porque en este asunto hay mucho de subjetivo (de gustibus non disputandum).
Y cuando llego a este punto, me acuerdo de
que la costumbre de leer libros se va perdiendo. Cada vez se lee menos. El
placer de hojear un libro va siendo reemplazado por el frenético scroll
sobre una pantalla iluminada. Y si los libros interesan poco, menos interesarán
mis insulsas opiniones. Lo cual agrega otra razón para que esta iniciativa sea
injustificable, y me plantea una duda abrumadora sobre qué hacer: escribir o no
escribir. Ma sí, escribo y listo.
Empiezo con ocho libros (en la sección "Palabras sobre lecturas"). Después iré
agregando otros. O no.



