He aquí como un lector vacila entre escribir y no escribir unos comentarios irrelevantes, y explica sus motivos, hasta que finalmente decide hacer lo menos aconsejable

 


     Un día equis del primer cuatrimestre de 2026 se me ocurrió la injustificable idea de escribir unos breves comentarios sobre libros que voy terminando de leer. Desde luego, los libros que leí (y los que voy a leer) surgen de una selección tan arbitraria como es, en cada momento, mi interés o mi curiosidad o mis ganas, por lo cual publicar aquí esos comentarios es otra decisión injustificable. Si hubiera empezado estas notas cuando era joven, quizá podría haber logrado algo más completo, más ordenado, más serio; pero ahora ya está, no hay retorno, la vida no da revancha.

     Está claro que escribo como lector común, muy común y corriente, sin la más mínima pretensión de hacer algo parecido a la crítica literaria, porque eso no es lo mío, me falta la refinada cultura de los críticos. Es más, mis comentarios difícilmente puedan ser útiles para alguien, porque en este asunto hay mucho de subjetivo (de gustibus non disputandum).

     Y cuando llego a este punto, me acuerdo de que la costumbre de leer libros se va perdiendo. Cada vez se lee menos. El placer de hojear un libro va siendo reemplazado por el frenético scroll sobre una pantalla iluminada. Y si los libros interesan poco, menos interesarán mis insulsas opiniones. Lo cual agrega otra razón para que esta iniciativa sea injustificable, y me plantea una duda abrumadora sobre qué hacer: escribir o no escribir. Ma sí, escribo y listo.

     Empiezo con ocho libros (en la sección "Palabras sobre lecturas"). Después iré agregando otros. O no.

 “Una de las contradicciones fundamentales del relativismo cultural consiste en que el respeto a las culturas ajenas, el reconocimiento del otro, lleva inevitablemente a admitir culturas que no reconocen ni respetan al otro”. Juan José Sebreli (1930-2024).

 "Si libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho de decirle a la gente aquello que no quiere oír".  George Orwell  ("Rebelión en la Granja", prólogo)



 Somos polvo de estrellas que piensa acerca de las estrellas.  Carl Sagan