Quieren que sigamos fumando

Actualizado el 10 marzo 2020

     Vamos a ver una combinación de irresponsabilidad periodística, estupidez burocrática, daño generalizado y, eventualmente, coima.
     Un día, todos los diarios publican una misma nota, con idénticas palabras y hasta con el mismo titular. Es natural, porque las agencias noticiosas distribuyen paquetes informativos a los medios, y éstos difunden alegremente esa información pre-masticada. En ese contexto, se puede (algunos pueden) instalar públicamente una idea, poniendo titulares estridentes a notas informativas poco claras. Es largo y trabajoso deshacer ese ovillo y encontrar verdades. Pero vale la pena, porque tenés derecho a saber cómo son las cosas. Veamos.

     Insistentemente, muchos medios porfiaron a lo largo de septiembre de 2019 con “noticias” relativas a la peligrosidad de los vapeadores, o cigarrillos electrónicos, o sea, dispositivos que, mediante vapor y sin tabaco ni combustión, proporcionan una sensación similar a la de fumar. Esa falsa información se basaba en un hecho real: algunas personas, tratadas por dificultades respiratorias en Estados Unidos, tenían en común el hecho de que utilizaban vapeadores.
     ¿Cuántas personas (que no usan vapeadores) presentan dificultades respiratorias por fumar tabaco? Bueno, eso no es “noticia”. Los daños que causa el tabaco no generan titulares, y los diarios se limitan a hacer, cada tanto, algunas exhortaciones buenudas contra el tabaquismo, tan inoperantes como los llamados a la paz mundial. Pero si consultás la página web de la Organización Mundial de la Salud vas a saber que cada año más de ocho millones (8.000.000) de personas mueren por causa del tabaco. Quince personas por minuto.

     El hábito de fumar se asienta en la adicción que provoca la nicotina, una sustancia no muy nociva, pero sí muy adictiva. ¿Qué conviene hacer cuando hemos adquirido esa adicción? Incorporar nicotina al organismo, sin fumar. Eso hacen las NRT (terapias de reemplazo de nicotina, por sus siglas en inglés) recomendadas por la American Cancer Society para abandonar el tabaquismo. Se logra con parches, chicles, grageas y otros medios, todos ellos aprobados, en Estados Unidos, por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
     Los cigarrillos electrónicos están ayudando eficazmente a dejar de fumar, porque, además de incorporar nicotina, agregan una sensación parecida a la de fumar. Los parches o chicles de nicotina no te dan esa satisfacción, y por eso son menos eficaces.

     Claro, esto perjudica a la industria tabacalera, que puede utilizar su poder económico para desalentar el vapeo. Si te parece que estoy proponiendo una teoría conspirativa, te invito a analizar algunos hechos.
     ¿Sabés cómo promocionaban el consumo del tabaco las empresas tabacaleras hace algunas décadas? Recomendaban el cigarrillo para tratar el asma, la tos y hasta para adelgazar. Instalaron la idea de que fumar era algo así como “fumigar” el aparato respiratorio, exterminando los bichos. “Los Doctores (decía un aviso) fuman Camel más que cualquier otro cigarrillo”. Querían hacernos creer que fumar era saludable.
     A medida que se fue conociendo el daño que causa fumar, aparecieron normas restrictivas de la publicidad. Primero prohibieron esas propagandas engañosas. Luego les tocó el turno a los avisos sugerentes, como el de Marlboro, que apelaba a la virilidad, mediante la imagen de un rudo cowboy que fumaba esa marca; o el de Virginia Slims, que asociaba el cigarrillo a la liberación de la mujer (“has recorrido un largo camino, muchacha”).
     Ahora, toda publicidad del tabaco está prohibida. Las empresas tabacaleras, felices, empezaron a ahorrar dinero, mientras nosotros seguíamos fumando, porque lo que nos impulsaba no era la publicidad sino la nicotina.
     Eso no cambió demasiado con los chicles y los parches de nicotina, pero sí con el vapeo.
     ¿Qué hizo entonces la industria tabacalera? No me consta. Pero no es una aventurada teoría conspirativa suponer que actuó como lo había hecho antes. Si antes quería hacernos creer que fumar era bueno, ¿por qué no va a intentar, ahora, convencernos de que vapear es malo? El dinero que antes invertía en campañas publicitarias pro-tabaco lo utilizó en campañas publicitarias anti-vapeo. Como tiene prohibido hacer publicidad, hizo publicidad, pero al revés. Y como daría risa una propaganda anti-vapeo presentada abiertamente por tabacaleras, el método fue promover “noticias” contrarias al vapeo. O sea, no inventar fake news, sino favorecer la difusión sensacionalista y tendenciosa de noticias verdaderas.

     Veamos primero los hechos verdaderos, y luego, su difusión sensacionalista y tendenciosa.
     Lo verdadero fue informado por los  Centros de Control Epidemiológico de los Estados Unidos (CDC), en su página web, y consistía en lo siguiente.
     1) Cierta cantidad de personas, que presentaban un cuadro grave de dificultades respiratorias, reportaron uso reciente de vapeadores.
     2) Pero más del 80% los había usado con productos que contenían THC, “el compuesto psicoactivo de la marihuana que altera la mente y produce el estado de euforia o high”. O sea: algunos usuarios agregaban THC a sus vapeadores. Los vapeadores dejaban de ser sustitutos del cigarrillo, y pasaban a ser dispositivos para consumir marihuana.
     Luego los datos se refinaron, y apuntaron al acetato de vitamina E, usado como aditivo en los productos de vapeo que contienen THC. Esa sustancia fue hallada en “todas las muestras”, lo cual permite suponer que “todos” los pacientes consumieron THC. El acetato no fue hallado en las muestras de líquido pulmonar de personas sanas.
     3) El informe daba algunos consejos a tener en cuenta mientras se seguía investigando: a) Si usted vapea, no use THC. b) Si vapea para dejar de fumar, no vuelva a los cigarrillos con tabaco (consejo implícito: mejor seguir vapeando). c) No compre productos en la calle ni les agregue ninguna sustancia “que no haya sido aprobada por el fabricante” (de modo que, para los CDC, el fabricante es una referencia fiable).

     El informe era objetivo y prudente. Veamos, en cambio, cómo fue presentada la “noticia”.
     https://www.lanacion.com.ar/sociedad/vinculan-cigarrillo-electronico-mal-misterioso-nid2283686
     Este link te lleva a un artículo del diario La Nación del 2 de septiembre de 2019, que sin dudas responde a un despacho difundido por agencias noticiosas, porque apareció idéntico en diversos diarios y páginas web informativas.
     Ahí podés leer el artículo completo, pero aquí te comento lo principal.
     El titular novelesco (“Vinculan el cigarrillo electrónico con un mal misterioso”) y la primera frase del artículo (“Los especialistas están desconcertados”) creaba suspenso y prometía una noticia portentosa, casi sobrenatural. Pero era un engañapichanga. La sobria verdad era que los especialistas estudiaban si había vinculación entre el cigarrillo electrónico y cierta enfermedad pulmonar, e informaban honestamente que todavía no se podía afirmar tal cosa.
     Luego el artículo hablaba de “un extraño cuadro de daño pulmonar”, una enfermedad “misteriosa”. Tonterías. La enfermedad es común y conocida; es una neumonitis, una inflamación del tejido pulmonar. Sus causas frecuentes son la exposición a agentes irritantes, presentes en el aire o en numerosas sustancias, incluso medicamentos.
     Seguía el artículo: “La enfermedad es no sólo misteriosa, sino también potencialmente mortal”. Más tonterías. Potencialmente mortal es lo que puede causar la muerte. Casi todas las enfermedades, aun las leves, son potencialmente mortales si no son bien tratadas o se complican. Cruzar la calle es potencialmente mortal. Mirá qué noticia.
     “Lo único que tienen en común [los pacientes] es que todos son usuarios del dispositivo llamado cigarrillo electrónico”. Esta afirmación es la más tonta. Nadie podría afirmar que eso es “lo único” que tenían en común los pacientes. Podían tener en común alergias, afición al rock and roll o propensión al pedorreo. El dato importante está ausente en la “noticia”: lo que los pacientes tenían en común era que habían alterado las sustancias utilizadas, y habían incorporado THC. La causa de las neumonitis podría haber sido, entonces, el THC. Pero, aun en ese caso, ningún científico serio diría que eso es “lo único” que los pacientes tenían en común. Porque los científicos serios no hacen afirmaciones incomprobables. No dicen tonterías.
     Otra tontería periodística es ésta: “La semana última se registró la primera muerte relacionada con este cuadro. Se trata de un paciente del estado de Illinois hospitalizado con una enfermedad inexplicable, y del que se sabe que fumaba cigarrillos electrónicos”. ¿Se sabe algo más? Nada. “Se sabe” que usaba cigarrillos electrónicos. Listo. Paren las rotativas.
     La información que nos llega es pésima, y siempre conviene dejar de lado a los charlatanes, buscar nuestra propia información y acudir a las fuentes. Las fuentes son los Centros de Control Epidemiológico de los Estados Unidos (CDC), y ya vimos lo que dicen.
     La falta de seriedad de la información que recibimos consolida una situación absurda. Fumar tabaco es nocivo para la salud (por efecto de la combustión, ausente en el vapeo), y en particular, es cancerígeno. Sin embargo, es legal. En cambio, la comercialización de cigarrillos electrónicos está prohibida en algunos países, entre ellos, por supuesto, la Argentina.
     Los burócratas argentinos, al prohibir un buen método para dejar de fumar, estimulan el mercado negro, contra las recomendaciones de los CDC, que aconsejan no comprar productos en la calle y aceptar sólo los que hayan sido “aprobados por el fabricante”. Tanta imbecilidad y tanto daño a las personas sólo puede tener una explicación: la coima. ¿Cambiarán las cosas cuando la industria del vapeo pueda pagar mejores coimas que las tabacaleras? Habrá que esperar.

     Hasta aquí, actualizado, el texto original de esta página, que escribí en noviembre de 2019. Ahora, en marzo de 2020, hago una breve ampliación (y después basta). La página web de los CDC mantiene su objetividad y prudencia, e informa que, después de sus explicaciones y recomendaciones, las consultas por enfermedad pulmonar se redujeron drásticamente con respecto a agosto y septiembre de 2019. Todo indica, agrega, que las causas de esa enfermedad se concentran exclusivamente en la indebida incorporación de THC y acetato de vitamina E.
     La cosa está clara, se desinfló el “misterio”. Y los diarios no informaron nada.

Referencias

Aquí tenés algunos links que te llevan a notas relativas a este tema, algunas genéricas y otras específicas. Te recomiendo especialmente la primera (en inglés).
https://theconversation.com/why-you-shouldnt-write-off-e-cigarettes-despite-the-headlines-125976
https://es.wikipedia.org/wiki/Cigarrillo_electr%C3%B3nico
https://en.wikipedia.org/wiki/Cannabis_in_the_United_States
https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/pneumonitis/symptoms-causes/syc-20352623
https://www.elmundo.es/enredados/2015/02/12/54c786e6ca4741d6248b457a.html
https://www.cdc.gov/spanish/
https://www.cancer.org/es/saludable/mantengase-alejado-del-tabaco/guia-para-dejar-de-fumar/terapia-de-reemplazo-de-nicotina.html
https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/peligro-nebuloso-aceite-cannabis-vapeo_0_f_Xh3zmk.html