Empecé a leer el libro y me resultó
complicado. Observé con detenimiento su contenido en distintos puntos, y
finalmente lo abandoné, porque comprobé que requiere conocimientos especiales,
de música en general y en particular de la notación anglosajona, que hacen
imposible la comprensión para quienes no los tienen. El propio autor dice en
pág. 15 que para leerlo “será esencial contar con dos años de estudios
universitarios en teoría de la música, y algunos de los temas abarcados son
incluso más especializados”. Lástima que no lo puso en la contratapa, porque de
haberlo sabido no lo habría comprado.
- ACERCA DEL FIN, de Alain Badiou y Giovanbattista Tusa (Ed. Tinta Limón, 2019)
En sólo una hoja de las “Palabras Previas”,
el libro manifiesta sus amores: Hegel, Heidegger, CTA (Confederación de
Trabajadores Argentinos), militancia, comunismo, Althuser, Lacan, la noche del
liberalismo (y más...). Obviamente, no pasé de esas palabras previas. Que me
disculpe Alain Badiou (al otro autor no lo conozco). Después busqué
datos de la editorial y, bueno, es una cooperativa que se dedica a eso. Nunca
ponen esas cosas en la contratapa.
Lo abandoné porque me resultó un plomo, sin
contenido, sin sentido, sin atractivo. Después busqué comentarios y críticas en
internet. Los comentarios empiezan con elogios (“una obra monumental y de
referencia obligada en los estudios sonoros, la comunicación audiovisual y la
estética contemporánea”, etc.). Las críticas dicen, entre otras cosas: “Para
lectores no familiarizados con la fenomenología o con la música concreta/electroacústica
francesa, la lectura puede resultar árida y abstracta”. Además: “Algunos
analistas señalan que la ambición de abarcar tantas disciplinas hace que la
estructura pierda cierta fluidez narrativa, funcionando por momentos más como
un manual de consulta teórica que como un ensayo de lectura continua”. O sea,
un plomo.
- CINE NEGRO, de Paul Duncan y Jürgen Müller
(Ed. Taschen, 2017)
El libro, físicamente, es muy lindo, muy
bien ilustrado. Divide la exposición en capítulos que se refieren a distintas
variantes del cine negro (El crimen perfecto, La pesadilla fatalista, etc.). En
cada capítulo, y en los textos que acompañan a las imágenes, comenta películas
dando detalles de la trama e incluso del desenlace. O sea que sólo podría ser
interesante (quizás, no sé) para quien vio todas esas películas y quiere recordarlas a
través de esos comentarios. Pero para quien no las vio y se propone verlas, el
libro es un amplio espóiler que le arruina el espectáculo.