4. Algunos abandonados

23 de septiembre de 2026

 - LOS BEATLES COMO MÚSICOS, de Walter Everett (Eterna Cadencia, 2013)

     Empecé a leer el libro y me resultó complicado. Observé con detenimiento su contenido en distintos puntos, y finalmente lo abandoné, porque comprobé que requiere conocimientos especiales, de música en general y en particular de la notación anglosajona, que hacen imposible la comprensión para quienes no los tienen. El propio autor dice en pág. 15 que para leerlo “será esencial contar con dos años de estudios universitarios en teoría de la música, y algunos de los temas abarcados son incluso más especializados”. Lástima que no lo puso en la contratapa, porque de haberlo sabido no lo habría comprado.

- ACERCA DEL FIN, de Alain Badiou y Giovanbattista Tusa (Ed. Tinta Limón, 2019)

     En sólo una hoja de las “Palabras Previas”, el libro manifiesta sus amores: Hegel, Heidegger, CTA (Confederación de Trabajadores Argentinos), militancia, comunismo, Althuser, Lacan, la noche del liberalismo (y más...). Obviamente, no pasé de esas palabras previas. Que me disculpe Alain Badiou (al otro autor no lo conozco). Después busqué datos de la editorial y, bueno, es una cooperativa que se dedica a eso. Nunca ponen esas cosas en la contratapa.

 - EL SONIDO, de Michel Chion (Ed. La marca, 2019)

     Lo abandoné porque me resultó un plomo, sin contenido, sin sentido, sin atractivo. Después busqué comentarios y críticas en internet. Los comentarios empiezan con elogios (“una obra monumental y de referencia obligada en los estudios sonoros, la comunicación audiovisual y la estética contemporánea”, etc.). Las críticas dicen, entre otras cosas: “Para lectores no familiarizados con la fenomenología o con la música concreta/electroacústica francesa, la lectura puede resultar árida y abstracta”. Además: “Algunos analistas señalan que la ambición de abarcar tantas disciplinas hace que la estructura pierda cierta fluidez narrativa, funcionando por momentos más como un manual de consulta teórica que como un ensayo de lectura continua”. O sea, un plomo.

 - CINE NEGRO, de Paul Duncan y Jürgen Müller (Ed. Taschen, 2017)

     El libro, físicamente, es muy lindo, muy bien ilustrado. Divide la exposición en capítulos que se refieren a distintas variantes del cine negro (El crimen perfecto, La pesadilla fatalista, etc.). En cada capítulo, y en los textos que acompañan a las imágenes, comenta películas dando detalles de la trama e incluso del desenlace. O sea que sólo podría ser interesante (quizás, no sé) para quien vio todas esas películas y quiere recordarlas a través de esos comentarios. Pero para quien no las vio y se propone verlas, el libro es un amplio espóiler que le arruina el espectáculo. El libro, físicamente, es muy lindo, muy bien ilustrado. Divide la exposición en capítulos que se refieren a distintas variantes del cine negro (El crimen perfecto, La pesadilla fatalista, etc.). En cada capítulo, y en los textos que acompañan a las imágenes, comenta películas dando detalles de la trama e incluso del desenlace. O sea que sólo podría ser interesante (quizás, no sé) para quien vio todas esas películas y quiere recordarlas a través de esos comentarios. Pero para quien no las vio y se propone verlas, el libro es un amplio espóiler que le arruina el espectáculo. Después descubrí que desde pág. 212 hace una selección de 50 películas, las mejores según Taschen, y a cada película le dedica un capítulo; pero también describe trama y desenlace, y sólo puede leerse después de haber visto cada film. No hay un índice, y esas 50 están ordenadas por año, no por página, de modo que hay que hojear y hojear para encontrar (o no) lo que uno busca. Por eso lo abandoné como libro para lectura, y lo dejé como libro de consulta, bonito pero incómodo.