04 de octubre de
2026
El tema del libro es el “conocimiento
común”, que es el que existe si dos o más personas, no solamente conocen un
hecho determinado, sino que además saben que todos los demás también lo
conocen. La vida en sociedad está organizada sobre esa base: los individuos
pueden coordinar sus acciones mediante normas comúnmente conocidas. Un ejemplo
simple es el significado de las luces de un semáforo; pero el libro, muy bueno,
analiza un montón de cosas más: los juegos, las expresiones faciales, el
lenguaje, etcétera, y también lo que llama “instinto de cancelación”, que se ha
convertido en una creciente amenaza a la libertad de expresión. Con respecto al
lenguaje, Pinker menciona otro libro suyo, El mundo de las palabras, que
voy a evocar ahora.
- EL MUNDO DE LAS PALABRAS, de Steven
Pinker (Ed. Paidós, 2007)
Un librazo. Lo leí cuando salió, en 2008, y por lo que veo hoy no se consigue (y yo no presto libros). Dicho brevemente, es un estudio del uso que hacemos de las palabras. Es inevitable que con la traducción se pierda la expresividad de los textos originales; pero con un poco de imaginación la cosa se arregla. Y así recorremos una impresionante variedad de temas: la teoría de la argumentación (falacia del espantapájaros), la formación del lenguaje a partir de metáforas, el innatismo lingüístico (según Noam Chomsky hay ciertos principios lingüísticos innatos que nos permiten aprender con facilidad el idioma -cualquiera sea- del ambiente en el que nacimos y crecemos) versus la extravagante teoría del determinismo lingüístico de Sapir y Whorf (según el cual el lenguaje de cada uno determina y limita lo que éste puede conocer), las palabras que no se debe decir en televisión (en Estados Unidos, al menos; y obviamente en primer lugar figura nigger), las palabras ambiguas que utilizamos como eufemismos para no decir directamente ciertas cosas (por ejemplo, para tratar de coimear a un agente de tránsito, o para invitar a alguien al departamento para tener sexo), etc. Es tan bueno este libro que a partir de su lectura empecé a buscar otros de Pinker, y el siguiente que leí (entre 2018 y 2024, no me acuerdo exactamente) fue En defensa de la Ilustración.
- EN DEFENSA DE LA ILUSTRACIÓN, de Steven
Pinker (Ed. Paidós, 2018)
En las primeras páginas, Pinker explica los
méritos del pensamiento ilustrado, lo cual está lindo pero no me hacía falta,
porque en eso tenemos una concordancia total. El plus de su exposición viene
después, cuando dedica la mayor parte del libro a hacer una defensa del
progreso, en la que combina argumentalmente los avances de la ciencia y la idea
de progreso, que es típica de la Ilustración. Cuestiona la “progresofobia”, que
algunos padecen, y despliega una visión optimista sobre el estado actual de la
humanidad, haciendo referencia a distintos aspectos en los que se advierte
cuánto hemos avanzado, en salud, expectativa de vida, calidad de vida, igualdad
de derechos, sustento, democracia, etc. Nunca estamos conformes con estos
logros, porque queremos más; y eso es bueno, porque supone seguir apostando por
el progreso. Pero es útil leer este libro, para valorar lo que tenemos.
Y paso a evocar el siguiente libro de Pinker que leí, La tabla rasa.
- LA TABLA RASA, de Steven Pinker (Ed.
Paidós, 2024)
Leí este potente libro en 2025. Pinker combate
ciertas ideas que andan flotando acerca de la naturaleza humana, y que él
ilustra con las figuras de la tabla rasa, el buen salvaje, y el
fantasma en la máquina. Veamos una (el lector inquieto e inteligente
buscará el libro y ahí encontrará lo necesario para completar su conocimiento).
Tabla rasa es una metáfora que se usa en filosofía para ilustrar la idea
de que la mente, cuando nacemos, es como una hoja en blanco, o sea, un soporte
escritural apto para recibir datos pasivamente. La idea opuesta es que la mente
humana, aunque al nacer todavía no tiene datos, tiene en cambio una estructura
innata capaz de procesar la información que recibe. Esto puede parecer una
discusión abstracta, sin importancia práctica. Sin embargo, se trata de la
clásica discusión entre naturaleza y crianza. ¿El tipo es malo porque lo
hicieron malo, o es malo por propia naturaleza? Si la mente es una tabla rasa,
el individuo es el resultado pasivo de de la educación que recibió, buena, mala
o ninguna, y al antisocial hay que perdonarle todo, porque lo hicieron torcido.
Así está planteada la cosa, y son muchas las cuestiones que se derivan de ésta.
Es muy interesante recorrerlas con la compañía de Steven Pinker.
